La rodilla suele ser una “víctima” silenciosa de lo que ocurre arriba o abajo de ella. Muchas veces el dolor aparece porque la cadera no tiene suficiente fuerza para estabilizar el fémur, o porque el tobillo está rígido y no absorbe el impacto. Al no haber una buena amortiguación, los tejidos blandos reciben una carga para la que no están diseñados.
Si solo tratas el síntoma con reposo o fármacos, la mecánica de tu pisada y tu estabilidad siguen fallando, perpetuando el ciclo de inflamación.
Este programa está creado para que vuelvas a confiar en tu cuerpo: entender por qué te duele, qué puedes hacer para mejorar y cómo recuperar estabilidad, fuerza y libertad para moverte sin miedo.